En el Campo

EL VALOR HECHO ARTE
Autor:Ricardo Gimeno/SPEND IN

Hemos quedado con David Fandila “El Fandi” en la finca “Montes San Miguel” donde se crían las reses bravas del conocido hierro sevillano “Manolo González” y donde con su buen amigo y ganadero Ignacio González Sánchez-Dalp, nos presentan los toros que compusieron la corrida del Sábado de Farolillos en la que “El Fandi” compartió cartel con Curro Díaz y Juan Mora.¿David, qué te parecen los toros seleccionados para la corrida del próximo Sábado de Farolillos? Es un lujo poder torear estos toros en Sevilla porque es una ganadería de toros muy Sevillanos. ¿A qué te refieres con que son toros muy Sevillanos?

Me refiero a que son los toros que gustan en Sevilla. Son animales bajos, guapos,… son muy completos, son unos toros muy bellos.

¿Qué supone para ti matar esta corrida?

Matar una corrida en Sevilla siempre es una gran responsabilidad, pero el ambiente aquí es muy motivador ya que la afición es exigente pero respetuosa. Además me hace mucha ilusión matar los toros de Ignacio por el cariño con el que siempre me ha tratado. Hace dos años le indulté un toro en Tomelloso y vamos a ver si lo repetimos aquí. Ignacio González apunta: ” Esta corrida que David va a lidiar es muy importante también para nosotros, hace ocho años que no estamos en el cartel de la Feria de Abril y es volver a tener esa gran responsabilidad. Nuestra última corrida en la Feria de Sevilla la torearon Joselito, Ponce y Aparicio.

David, ¿de dónde te viene la afición?

Mi afición llegó gracias a mi padre, Juan Fandila. Un sobresaliente banderillero que me transmitió la pasión por la naturaleza y por la fiesta nacional. Quizás por esto el tercio de banderillas me ha gustado especialmente desde chico.

¿Y hay algún matador banderillero que te haya marcado especialmente?

Principalmente tres grandes matadores: “El Soro”, “Mendes” y “Esplá”. Cada uno de ellos me ha ayudado a encontrar mi propio estilo.

¿Y cuál es tu estilo poniendo banderillas? 

Cuando vas a un espectáculo, sea cual sea, creo que todo el mundo va a pasar un rato agradable y las banderillas alegran mucho. Yo trato de que las banderillas den alegría, vistosidad y sobre todo variedad.
“David es el mejor matador-banderillero de toda la historia”, sentencia Ignacio cuando David baja del todoterreno para abrir una de las puertas del vallado.

Háblanos de tus comienzos

Soy el quinto en mi familia con apellido Fandila que se dedica al toro, mi abuelo, mi padre, mis tíos… Desde los cinco años ya estaba pinchando el sofá de mi casa y a los nueve años toreé mi primera becerrita. Aunque nací en Granada, pronto nos trasladamos toda la familia a Sierra Nevada donde pude compaginar mis estudios con una de mis grandes aficiones y pasiones que todavía hoy mantengo viva, el esquí. En aquella época dedicaba gran parte del tiempo a este deporte, llegando a conseguir varios pódiums a nivel nacional tanto en la modalidad alpina como acrobática. Al cumplir los 14 años, regresé a Granada donde tenía que continuar mis estudios y es entonces cuando me estrené toreando mis primeras becerradas con público. Recuerdo que la primera fue en Alcalá la Real (Jaén). El 19 de abril de 1998 debuté en mi primera novillada con picadores y el 18 de junio de 2000 tomé la alternativa en la Feria del Corpus en Granada de manos de José María Manzanares como padrino y Julián López ‘El Juli’ de testigo. Tengo que reconocer que el cartel fue “la leche”. Aquél día fue muy especial, y aunque me aquejaba una importante lesión en el codo derecho que me impedía casi en su totalidad la movilidad del brazo diestro, logré mi objetivo soñado, salir por la puerta grande de mi querida plaza de Granada. Al pasear victorioso mi segunda oreja, José Mari Manzanares me dijo: “Niño, tú estás loco”.

¿Y cuál es el sueño de un matador de toros?

Hombre, yo creo que nuestro sueño es tomar la alternativa, pero el gran sueño de un matador de toros es tener la confirmación de Madrid en Las Ventas. Yo tuve mi gran examen en 2002, y compartí cartel con Esplá y Ferrera. Ese día fue “lo más”. ¿Alguna tarde memorable después de tu alternativa y tu posterior confirmación en Madrid? El 28 de mayo de 2005, pase lo que pase, siempre será una fecha muy señalada para mí. Esa tarde me encerraba con seis toros en la plaza de mi ciudad natal, Granada. Al entrar a matar en el tercero, este me corneó con bastante gravedad y mientras me dirigía a la enfermería para que me operasen de urgencia le pedí a la presidencia que no suspendiese el festejo. Durante 45 minutos estuvo todo el mundo en la plaza sin moverse y esperando a ver qué ocurriría. ¡Fue increíble cómo aguantó el público! Cuando reaparecí maltrecho para cumplir con el compromiso de matar a los otros tres astados, los tendidos explotaron en emoción. Y yo me vine muy arriba, maté los otros tres toros y al último le corté el rabo. Mientras salía a hombros de la plaza entre la fuerte ovación, vi a varios aficionados que lloraban de pura excitación, nunca había sentido nada igual, fue una sensación que jamás podré olvidar.
“David es un profesional como la copa de un pino y como persona es ‘fetén’ “. Nos vuelve a apostillar Ignacio mientras “El Fandi” se despista observando a un toro cárdeno que se ha escondido tras un alcornoque.

¿Y qué relación tienes con tus compañeros? 

Prácticamente he toreado con todos los matadores del escalafón y con todos me trato. A mis 29 años tengo la suerte de estar entre la generación de los veteranos como Ponce, `El Juli´, Joselito y entre las nuevas figuras emergentes del toreo. Mi relación con todos ellos es inmejorable.

¿Hay algún matador que admires por encima de los demás?

Reconozco que siempre he admirado a Joselito por su seriedad, a Ponce por su cabeza portentosa y a ´El Juli´…`El Juli´es algo fuera de lo normal. ¿Cuáles son las plazas con más significado para ti? Pamplona me ha servido mucho, Gijón y Santander son plazas muy serias, Zaragoza me encanta, es una plaza con una magia especial, de novillero en esta plaza me cambió la suerte, Valencia, Castellón y Alicante son con las que me quedaría. Madrid es una plaza muy complicada donde se tienen que reunir muchos factores, Granada es mi casa y en Ronda he toreado sólo una vez pero me encantó, es una joya.

¿Cómo ves actualmente el futuro de la fiesta?

En cuanto a los aspirantes a figuras del toreo, sobre todo puedo hablar de lo que veo en mi tierra y allí la afición está creciendo, después de que saliera yo de la escuela taurina han abierto una segunda y las cosas se están haciendo muy bien.

¿Qué consejo darías a un joven aspirante a figura del toreo?

Mi primer consejo es que hay que estudiar y saber compaginar el toro con los libros. Cuando eres joven, no ves lo complicado y duro de esta profesión y no ves que aquí dos y dos no son cuatro. Le diría que ésta es una fiesta artística en la que hay que hacer disfrutar al espectador y en la que hay que emocionar al público ya que el arte es la capacidad de transmitir emociones. Que tienen que aprender a valorar y disfrutar del miedo que se siente cuando estás delante de la fiera y aprender a superarlo dando el cien por cien de uno mismo.

¿Y cómo ves a la afición?

En cuanto al espectador, creo que falta gente joven entre los aficionados. Habría que hablar con la gente joven para que le encontraran el sentido a este espectáculo. Comunicarles lo que sentimos los que nos ponemos frente a estos animales bravos para en un gesto de respeto con la naturaleza generar emociones en el observador. Explicarles que si no se mataran seis toros en una plaza, se extinguiría la raza del toro bravo. También habría que explicarles la espectacular calidad de vida de la que disfrutan los toros bravos, de como se les cuida y mima cuando están en el campo y finalmente habría que recordar que es de los pocos animales que cuando se les sacrifica se les da la oportunidad de morir defendiéndose.

¿Quién es la persona que más te ha apoyado en todos estos años?

Sin ninguna duda, mi padre. Él con sus virtudes y sus defectos, ha sido la persona que removió Roma con Santiago para que yo llegara a ser matador y siempre, durante toda mi carrera, me ha acompañado fuera donde fuera. Últimamente como yo viajo mucho más, ya no puede venir a todos los festejos pero yo lo sigo sintiendo como si estuviese junto a mí.

¿Cómo han influido tus padres en tu manera de ser y de actuar?

Mi madre siempre me dijo que disfrutara y fuera feliz con lo que hiciera y mi padre me dejó patente con su ejemplo que el trabajo y el sacrificio son el camino para llegar a tus sueños.

Cuéntanos algo más de tus años de niñez, alguna anécdota familiar de la infancia…

Cuando mi madre, Trinidad Marín, Trini en casa, se quedo embarazada de mí, lo paso tan mal que llegó a peligrar su vida. Pero mi valiente madre, siguiendo su instinto maternal llevó adelante su complicado embarazo y el 13 de junio de 1981 aún con un muy difícil parto, me alumbró. Mi madre siempre cuenta que “fue como la lucha entre David y Goliat” y que por eso me pusieron de nombre David.

¿Qué nos quieres contar de tu vida privada?

Mi mujer Verónica y yo llevamos juntos desde hace diez años. Ella ha estado junto a mí desde que comencé y ha sido siempre mi apoyo incondicional. Vivimos en Jaén pero en el campo, en una finca que compré hace unos años. Allí paso mucho tiempo porque junto a la naturaleza me siento muy a gusto, toreo, tiento vacas, hago deporte, algo que es muy necesario para mi oficio. La ciudad te impone su ritmo y eso me agobia.

¿Pensáis tener familia algún día?

A los dos nos encantan los niños y seguro, si Dios quiere, que crearemos una familia.

¿Te gustaría tener un hijo torero? 

Yo al toro se lo debo todo y si algún día tengo hijos no les negaré nunca que puedan ser matadores de toros. Los toreros nacen pero luego se hacen.

¿Te has planteado alguna vez abandonar esta profesión?

Nunca me lo he planteado, pero supongo que llega un día que el cuerpo te va pidiendo torear menos, y así hasta que el cuerpo, o el miedo, te dice que hay que dejarlo definitivamente. Esto, como todo en la vida, es una cuestión de autosuperación. Dependiendo de lo que estés dispuesto a superarte, conseguirás más o menos. Por ejemplo, yo cuando empecé quería torear, pero era muy tímido y no me gustaba que me vieran torear, así que para poder hacerlo tuve que vencer mi vergüenza. Luego quise triunfar como matador, y entonces tuve que aprender a sobreponerme al miedo.

¿Eres creyente?

Sí, y muy devoto del Cristo del Silencio de Granada donde salgo de costalero la “madrugá” del Jueves al Viernes Santo.

¿Además del esquí, practicas algún otro deporte?

Recientemente acabo de sacarme el carnet de ultraligeros pero lo que me está enganchando de verdad es el Acoso y Derribo, desde hace ya algún tiempo se considera deporte y es una actividad que te dispara la adrenalina. Cuando el sol ya comienza a esconderse y poco antes de marchar le inquirimos por última vez mientras distraído tararea una estrofa del nuevo disco de su amigo y cantante Manuel Lombo.

¿Qué es para ti la esencia de lo esencial? 

Instintivamente y sin reflexionar responde: Ser feliz. No es sencillo sentirte siempre así, pero por eso hay que tratar de retener esos momentos y tratar de hacer siempre lo que te hace feliz. Casi siempre cuando estoy en el campo en la intimidad y relajado consigo sentirme feliz, por eso procuro pasar el mayor tiempo que puedo aquí.

¿Cómo te gustan las personas?

Creo que uno tiene que tratar de ser normal, aunque a veces parezca que lo difícil es ser normal. Puedes tener mucho éxito en tu profesión pero lo que quedará cuando mueras será cómo fuiste y cómo actuaste. La gente hablará de tu persona.

Tras una jornada intensa de confidencias, emociones y campo, nos despedimos de David Fandila Marín “El Fandi”, gran profesional y mejor persona, respetuoso y buen amigo, poderoso en su toreo, a quien le gusta disfrutar con lo que hace y generoso como nadie en compartir sus pasiones, torero valiente que reconociendo pasar mucho miedo, se supera al superar sus sentimientos. Torero que como nadie logra “enfandilar” con su personalidad.

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